¿Cómo detectar el dolor abdominal en perros y qué causas tiene?
Publicado el 08/01/2026

El dolor abdominal en perros es una afección común pero preocupante que puede indicar desde un malestar digestivo leve hasta una enfermedad grave que requiere atención veterinaria urgente. Como cuidadores responsables, debemos aprender a identificar las señales que nos indican que algo no va bien en el abdomen de nuestro perro y saber cuándo actuar.
Cómo detectar el dolor abdominal en perros: síntomas principales
Los perros no pueden comunicarse con palabras, pero su cuerpo y comportamiento ofrecen muchas pistas sobre su estado de salud. Estas son las señales más frecuentes de dolor abdominal a las que hay que prestar atención:
1. Cambios en el comportamiento
Un perro que sufre dolor abdominal puede mostrarse apático, dejar de jugar o caminar y buscar descansar en lugares apartados. Algunos también se vuelven más irritables o inquietos, sin poder encontrar una posición cómoda.
Este cambio puede manifestarse también en actitudes inusuales como esconderse, llorar o gemir sin razón aparente. Observar cómo reacciona a la manipulación de su abdomen puede dar pistas importantes sobre su nivel de dolor.
2. Pérdida de apetito
Rechazar la comida o el agua es una de las primeras alertas de que algo no está bien. La falta de apetito puede deberse a náuseas o dolor, y si se prolonga, puede llevar a deshidratación o debilidad.
Algunos perros incluso se acercan a la comida con interés, pero se alejan sin comer, lo que indica un malestar interno. Esta conducta es especialmente preocupante en cachorros y perros mayores.
3. Posturas anormales
La «postura de rezo», donde el perro estira las patas delanteras y eleva el abdomen, es una señal típica de malestar abdominal. También pueden encorvarse, permanecer tensos o acostarse con rigidez.
Estas posturas les ayudan a aliviar la presión sobre el abdomen. Cambios frecuentes de posición o dificultad para acostarse también son signos clave de incomodidad.
4. Vómitos y diarrea
Estos son síntomas digestivos clásicos. Los vómitos frecuentes, con bilis o incluso sangre, o la diarrea persistente pueden indicar desde indigestión hasta infecciones graves o cuerpos extraños en el tracto digestivo.
Ambos síntomas pueden causar rápida deshidratación, por lo que es importante controlar su frecuencia. La presencia de sangre o contenido anormal en los vómitos es una señal de alarma.
5. Abdomen inflamado o duro
Una barriga hinchada y endurecida puede ser signo de gases, torsión gástrica, rotura de bazo o inflamación interna. Esta condición es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
El abdomen puede parecer distendido al tacto y generar dolor al presionarlo levemente. A veces incluso puede notarse tensión visible al respirar o moverse.
6. Jadeo y respiración rápida
El jadeo excesivo, especialmente en reposo, puede ser una respuesta al dolor. Observa si tu perro respira con dificultad o de forma irregular.
Este tipo de respiración también puede ser una respuesta al estrés causado por el malestar abdominal. En casos severos, se acompaña de debilidad o encorvamiento.
7. Hipersalivación
La producción excesiva de saliva suele estar relacionada con náuseas o incomodidad abdominal. Algunos perros también pueden hacer movimientos como tragar en seco o relamerse constantemente.
Esta salivación puede ir acompañada de intentos fallidos de vomitar. Es común ver que el perro intenta comer pasto como mecanismo instintivo de alivio.
8. Borborigmos y flatulencia
Los ruidos intestinales excesivos (borborigmos), eructos o gases frecuentes también pueden acompañar el dolor abdominal.
Estos signos suelen indicar una mala digestión o acumulación de gases. En algunos casos, son el preludio de un episodio de diarrea o vómito.
Las 8 causas frecuentes del dolor abdominal en perros
Existen muchas condiciones que pueden provocar dolor abdominal en perros, desde las más simples hasta las más complejas. Algunas de las más comunes son:
1. Indigestión o consumo de alimentos inadecuados
Los cambios bruscos en la dieta, comer basura o alimentos tóxicos (como chocolates o grasas) pueden irritar el estómago y provocar dolor temporal. El sistema digestivo del perro puede reaccionar con inflamación, gases o vómitos si ha ingerido algo no habitual o dañino.
2. Gastroenteritis
La gastroenteritis es la inflamación del estómago e intestinos por virus, bacterias o alimentos en mal estado. Suele acompañarse de vómitos, diarrea y letargo. Puede ser aguda o crónica y requerir tratamiento específico si los síntomas persisten o se intensifican.
3. Parásitos intestinales
Los gusanos intestinales o protozoos pueden causar molestias abdominales, pérdida de peso, diarrea y vómitos. Estos parásitos pueden adquirirse por contacto con heces contaminadas o alimentos sin control veterinario.
4. Obstrucciones digestivas
La ingestión de objetos extraños (juguetes, huesos, ropa) puede bloquear el tracto digestivo, generando un cuadro grave con dolor intenso, vómitos y falta de evacuación. Esta condición requiere diagnóstico por imagen y, en muchos casos, intervención quirúrgica urgente.
5. Intolerancias o alergias alimentarias
Ciertos ingredientes pueden provocar reacciones inflamatorias en el sistema digestivo del perro. Estas intolerancias pueden presentarse con diarreas recurrentes, picazón o molestias digestivas crónicas.
6. Torsión gástrica o dilatación del estómago
La torsión gástrica ocurre cuando el estómago se dilata y gira sobre sí mismo. Es una emergencia veterinaria que requiere intervención quirúrgica inmediata. Es más común en razas grandes y se puede prevenir evitando el ejercicio tras las comidas.
7. Enfermedades sistémicas
Algunas patologías como la pancreatitis, insuficiencia renal o hepática, o cálculos también se manifiestan con dolor de barriga en perros. En estos casos, el dolor abdominal es solo uno de varios síntomas, por lo que se requiere un diagnóstico integral para abordarlo correctamente.
8. Dolor de la columna vertebral
El dolor de origen vertebral, como el causado por artrosis de la columna, protrusiones o hernias de disco intervertebral, puede manifestarse en los perros como dolor abdominal aparente. Esto ocurre porque las estructuras de la columna vertebral comparten vías nerviosas con la musculatura abdominal y los órganos internos, lo que puede provocar un fenómeno conocido como dolor referido.
¿Cuándo acudir al veterinario con urgencia?
Debes llevar a tu perro al veterinario de inmediato si presenta:
- Abdomen duro e hinchado.
- Vómitos o diarrea con sangre.
- Dificultad para respirar o jadeo excesivo.
- Letargo extremo.
- Pérdida de apetito prolongada.
- Intentos fallidos de vomitar.
La detección temprana puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una complicación grave.
Diagnóstico y tratamiento del dolor de barriga en perros
Si sospechas que tu perro tiene dolor abdominal, no lo mediques por tu cuenta. El veterinario es quien debe evaluar los síntomas y realizar pruebas diagnósticas como:
- Examen físico: el veterinario palpará el abdomen para identificar zonas de dolor, tensión o masas internas.
- Radiografías o ecografías: permiten observar órganos internos y detectar obstrucciones, acumulación de gases o inflamación.
- Análisis de sangre y orina: ayudan a detectar infecciones, inflamaciones, daño hepático, pancreático o renal.
- Análisis de heces: identifica parásitos intestinales o presencia de sangre oculta.
Dependiendo del diagnóstico, el tratamiento puede incluir:
- Fármacos antieméticos (como maropitant o ondansetron): reducen las náuseas y vómitos, mejorando el confort del perro.
- Antibióticos (como metronidazol o penicilinas, si hay infección): combaten infecciones bacterianas en el tracto digestivo.
- Protectores gástricos (como omeprazol o famotidina): disminuyen la acidez estomacal y ayudan a regenerar la mucosa.
- Analgésicos (como butorfanol o metadona en casos de dolor intenso): alivian el dolor moderado o severo y mejoran la calidad de vida del paciente.
- Rehidratación oral o intravenosa: esencial para restablecer el equilibrio de fluidos y electrolitos perdidos.
La dosis y combinación de medicamentos dependerá de la condición específica y el tamaño del perro.
Cuidados caseros y prevención
Si el veterinario determina que se trata de una condición leve, puedes seguir algunas recomendaciones en casa:
- Ayuno de 12 a 24 horas para permitir que el sistema digestivo se recupere.
- Ofrecer agua o hielo en pequeñas cantidades para evitar deshidratación.
- Introducir gradualmente alimentos suaves como arroz blanco, calabaza cocida o pollo hervido.
- Remojar el pienso para facilitar la digestión.
- Evitar alimentos humanos, huesos cocidos o restos.
Además, para prevenir futuros episodios de dolor abdominal en perros, puedes tener en cuenta estas recomendaciones:
- Mantén una dieta equilibrada y de alta calidad.
- Cambia el alimento gradualmente.
- Evita que tu perro acceda a basura o alimentos tóxicos.
- Desparasítalo regularmente.
- Realiza chequeos veterinarios periódicos.
Reconocer las señales del dolor abdominal en perros es fundamental para proteger la salud de tu mascota. Aunque algunas causas pueden resolverse en casa, otras requieren atención veterinaria urgente. Siempre que tengas dudas, lo mejor es consultar con tu veterinario MiVet más cercano. Tu perro no puede decirte con palabras que algo le duele, pero tú puedes aprender a escucharlo con los ojos.
















