Hiperplasia prostática benigna en perros: síntomas y tratamiento
Publicado el 07/12/2022

La hiperplasia prostática en perros es el aumento benigno del tamaño de la próstata por la acción prolongada de la testosterona, típico en machos no castrados de edad avanzada. Provoca dificultad para orinar, sangrado y molestias al defecar. La castración quirúrgica resuelve la mayoría de los casos en pocas semanas; existen alternativas farmacológicas cuando no se quiere castrar al perro.
Un perro macho sin castrar que empieza a estreñirse, camina con las patas traseras rígidas o mancha con sangre, no tiene necesariamente un problema digestivo o articular: en muchos casos, el origen está en una próstata agrandada. Este artículo explica qué es la hiperplasia prostática benigna en perros, por qué aparece, cómo se diferencia de otras enfermedades de próstata y qué tratamientos aplica hoy la medicina veterinaria.
¿Qué es la hiperplasia prostática benigna en perros?
La hiperplasia prostática benigna (HPB) ocurre cuando las células de la próstata aumentan su tamaño y su número, sin que exista un proceso tumoral. La próstata agrandada presiona el recto, la uretra y los tejidos circundantes, lo que dificulta la micción y la defecación normales.
La enfermedad puede complicarse con quistes o abscesos que taponan los conductos prostáticos, dando lugar a una hiperplasia prostática quística. Una detección precoz evita que la HPB derive en prostatitis o favorezca la aparición de neoplasias prostáticas.
¿Qué diferencia hay entre hiperplasia prostática, prostatitis y cáncer de próstata en perros?
| Hiperplasia prostática benigna | Prostatitis | Cáncer de próstata | |
|---|---|---|---|
| Origen | Acción hormonal prolongada (dihidrotestosterona) | Infección bacteriana de la próstata | Proceso tumoral maligno |
| Perfil típico | Macho no castrado, edad avanzada | Cualquier macho no castrado | Más frecuente en perros castrados |
| Naturaleza | Benigna | Infecciosa/inflamatoria | Maligna |
| Tratamiento principal | Castración o fármacos antiandrógenos | Antibióticos | Cirugía, quimioterapia según extensión |
El cáncer de próstata en perros es infrecuente y, a diferencia de la HPB, aparece con más frecuencia en perros ya castrados, lo que indica que su desarrollo no depende de la testosterona de la misma manera. Un perro castrado con síntomas prostáticos requiere siempre valoración veterinaria para descartar esta causa.
¿Cuáles son las causas de la hiperplasia prostática en perros?
La dihidrotestosterona es la hormona responsable del crecimiento normal de la próstata, necesario para la función reproductiva del perro. Su efecto continuado durante años provoca, en la mayoría de los machos no castrados, un agrandamiento progresivo de la glándula.
- Envejecer sin castrar: la exposición hormonal prolongada hace de la HPB una enfermedad prácticamente universal en machos de edad avanzada no castrados.
- Mantener intactos los testículos: al ser la principal fuente de andrógenos, su ausencia tras la castración detiene el estímulo hormonal sobre la próstata.
Una próstata ligeramente agrandada en un perro mayor de 5-7 años se considera un hallazgo normal. Solo se trata cuando el tamaño provoca síntomas que afectan al bienestar del animal.
¿Cuáles son los síntomas de la hiperplasia prostática en perros?
- Sangrar por el pene fuera de la micción, un signo que preocupa mucho a los tutores y que suele originarse en la propia próstata.
- Presentar sangre en la orina o en el semen.
- Mostrar dificultad o dolor al orinar.
- Alternar diarrea y estreñimiento, con heces aplanadas por la compresión rectal.
- Caminar con rigidez o cojera de las extremidades traseras.
- Desarrollar edema en las patas traseras.
- Perder condición física general y, en casos avanzados, presentar fiebre.
Un perro que sangra por el pene fuera de la fase de celo de otra hembra debe ser explorado por el veterinario. El sangrado prostático no siempre se acompaña de dolor evidente, por lo que la ausencia de molestias no descarta la enfermedad.
¿Cómo se diagnostica la hiperplasia prostática en perros?
El diagnóstico combina varias pruebas, ya que las distintas enfermedades de próstata son difíciles de distinguir solo por los síntomas:
- Palpar la próstata por vía rectal para valorar su tamaño, forma y sensibilidad.
- Realizar una ecografía, la técnica de imagen más utilizada, para confirmar el aumento de tamaño y evaluar si el parénquima es homogéneo.
- Solicitar TAC o resonancia magnética cuando se necesita precisión adicional sobre la extensión de la enfermedad.
- Medir la esterasa específica de la próstata canina (CPSE) mediante un test ELISA en sangre, una prueba validada que agiliza el diagnóstico sin necesidad de sedación.
- Tomar una citología o biopsia cuando se sospecha una neoplasia prostática.
- Analizar la orina para descartar una prostatitis de origen bacteriano.
¿Cómo se trata la hiperplasia prostática en perros?
Castración quirúrgica
La castración es el tratamiento de elección para la hiperplasia prostática benigna en perros. Al eliminar la fuente de testosterona, la próstata deja de recibir el estímulo hormonal y se reduce de tamaño de forma progresiva, con desaparición de los síntomas en 6 a 12 semanas tras la intervención.
Tratamiento farmacológico
Cuando el tutor no quiere castrar al perro, por ejemplo en animales destinados a la cría, existen alternativas farmacológicas bajo supervisión veterinaria:
- Administrar acetato de osaterona, un inhibidor de receptores esteroideos que reduce el volumen prostático en pocas semanas de tratamiento oral.
- Prescribir inhibidores de la 5-alfa-reductasa, la enzima que convierte la testosterona en dihidrotestosterona.
- Recurrir a progestágenos o estrógenos en casos concretos, siempre valorando el riesgo de efectos secundarios.
Ningún tratamiento farmacológico antiandrógeno se administra si existe sospecha de neoplasia prostática o testicular; en ese escenario, la castración y el estudio oncológico son prioritarios.
Tratamiento sintomático y de las complicaciones
- Prescribir antibióticos cuando la HPB se complica con una prostatitis bacteriana.
- Utilizar tamsulosina, un relajante del cuello vesical y la uretra, para facilitar la micción en perros con retención urinaria asociada.
- Drenar quirúrgicamente los quistes o abscesos prostáticos de gran tamaño cuando no responden al tratamiento médico.
¿Existe prevención para la hiperplasia prostática en perros?
- Castrar al perro si no está destinado a la reproducción, la medida preventiva más eficaz y definitiva.
- Revisar la próstata una vez al año en perros no castrados mayores de 5 años, mediante palpación rectal o ecografía.
- Consultar al veterinario ante cualquier signo urinario, digestivo o locomotor nuevo en un macho no castrado de edad avanzada.
La hiperplasia prostática benigna acompaña de forma casi inevitable al envejecimiento de un perro macho no castrado, pero rara vez se detecta a tiempo si no se revisa la próstata de forma proactiva. Diferenciarla de la prostatitis y del cáncer de próstata mediante ecografía, CPSE o citología evita tratamientos equivocados y complicaciones evitables.
Ante sangrado por el pene, estreñimiento persistente o rigidez de las extremidades traseras en un macho no castrado, la revisión veterinaria en los próximos días permite frenar la progresión antes de que aparezcan quistes, abscesos o prostatitis asociada.
Preguntas frecuentes sobre la hiperplasia prostática en perros
¿Por qué le sangra el pene a mi perro?
El sangrado por el pene fuera de la micción, sin relación con una hembra en celo cercana, se origina con frecuencia en la propia próstata. La hiperplasia prostática benigna es una de las causas más comunes en machos no castrados de edad avanzada, aunque también puede deberse a prostatitis, quistes o tumores. El veterinario diferencia la causa mediante ecografía y análisis de orina.
¿La hiperplasia prostática en perros se puede curar sin castrar?
Los fármacos antiandrógenos, como el acetato de osaterona, reducen el tamaño de la próstata y controlan los síntomas durante varios meses, pero no eliminan la causa hormonal de fondo. Sin castración, la hiperplasia tiende a reaparecer al retirar el tratamiento, por lo que la castración sigue siendo la única solución definitiva.
¿Cuánto tarda un perro en recuperarse después de la operación de próstata en el veterinario?
Tras la castración, los síntomas de la hiperplasia prostática desaparecen de forma progresiva. La próstata reduce su tamaño de forma significativa entre las 6 y las 12 semanas posteriores a la intervención, con mejoría de los signos urinarios y digestivos ya en las primeras semanas.
¿La hiperplasia prostática aumenta el riesgo de cáncer en mi perro?
La hiperplasia prostática benigna no es una lesión precancerosa. El cáncer de próstata canino es infrecuente y, a diferencia de la HPB, aparece con más frecuencia en perros ya castrados, lo que indica un origen distinto al estímulo hormonal. Aun así, toda próstata agrandada debe valorarse para descartar un proceso tumoral concurrente.
¿Qué es la hiperplasia prostática quística en perros?
Es una complicación de la hiperplasia prostática benigna en la que se forman quistes dentro de la glándula al taponarse sus conductos. Puede evolucionar a abscesos prostáticos, que requieren tratamiento antibiótico prolongado y, en ocasiones, drenaje quirúrgico, además de la castración del animal.
Ideas clave
- La hiperplasia prostática benigna es una enfermedad hormonal, no tumoral, casi universal en machos no castrados de edad avanzada.
- Diferenciarla de la prostatitis y del cáncer de próstata mediante ecografía, CPSE o citología es clave para elegir el tratamiento correcto.
- La castración quirúrgica resuelve la mayoría de los casos en 6 a 12 semanas y es el tratamiento de elección.
- El acetato de osaterona y otros antiandrógenos son alternativas válidas cuando no se desea castrar al perro, aunque no son definitivas.
- El sangrado por el pene y el estreñimiento en un macho no castrado mayor son señales de alarma que requieren valoración veterinaria.
Fuentes
- Lévy, X., Niżański, W., Von Heimendahl, A., & Mimouni, P. (2014). Diagnosis of common prostatic conditions in dogs: an update. Reproduction in Domestic Animals, 49, 50-57.
- Niżański, W., Levy, X., Ochota, M., & Pasikowska, J. (2014). Pharmacological treatment for common prostatic conditions in dogs–benign prostatic hyperplasia and prostatitis: an update. Reproduction in Domestic Animals, 49, 8-15.
- MSD Veterinary Manual. Hiperplasia benigna de próstata en perros.
MSD Veterinary Manual


