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Enfermedades oculares en perros

Publicado el 03/01/2023

Enfermedades oculares en perros

Agentes irritantes, parásitos, bacterias o virus son algunos de los desencadenantes de enfermedades en los ojos de los perros. Salvo las afecciones muy leves, toda patología ocular debe ser revisada y tratada por el veterinario. Una atención precoz evita complicaciones que incluso pueden llevar a la pérdida de la visión.

 

Clasificación de las principales enfermedades oculares caninas

A continuación te mostramos una tabla con las principales enfermedades oculares caninas, los síntomas más típicos y como se diagnostican:

Enfermedad ¿Qué es? Síntomas típicos ¿Cómo se diagnostica?
Conjuntivitis Inflamación de la conjuntiva Secreción ocular, ojos enrojecidos, parpadeo excesivo Examen físico y citología
Uveítis Inflamación de la úvea interna Dolor ocular, fotofobia, miosis Fondo de ojo, ultrasonido
Queratitis Inflamación de la córnea Opacidad corneal, dolor, lagrimeo Tinción con fluoresceína
Glaucoma Aumento de presión intraocular Ojo duro al tacto, visión reducida Tonometría, gonioscopia
Cataratas Opacidad del cristalino Visión borrosa, “mancha blanca” en pupila Examen con oftalmoscopio
Atrofia progresiva de retina Degeneración retinal Pérdida gradual de visión nocturna ERG, examen retina

Conjuntivitis

Esta afección, también conocida como ojo rojo, tiene lugar cuando se produce una irritación de la conjuntiva ocular. Puede ser uni o bilateral. Hay conjuntivitis en perros de varios tipos en función de su origen, como la alérgica o la bacteriana. Así, los signos clínicos pueden variar desde una ligera secreción acuosa a una purulenta, acompañada de picor y fotofobia. No produce dolor.

Parásitos

Parásitos como el nematodo Thelazia callipaeda, que se aloja en el ojo y es cada vez más frecuente, producen alteraciones a nivel ocular, que pueden ir desde una leve secreción hasta la formación de una úlcera o herida en la córnea. Otras enfermedades parasitarias como la leishmaniasis también pueden provocar daños en los ojos.

Abrasión o úlcera corneal

La córnea puede lesionarse de manera superficial o profunda por arañazos, cuerpos extraños, etc. Veremos sobre el ojo una película mate y es probable que el perro experimente dolor, lagrimeo e intente mantener el ojo cerrado. Normalmente afecta a un solo ojo.

Uveítis

La uveítis es la inflamación de una zona ocular denominada úvea. Da la sensación de que el ojo tiene una nube y, además, puede parecer más blando que el otro. El tercer párpado se despliega sobre él en un intento de protegerlo. Hay lagrimeo y fotofobia. Se debe a diferentes causas. Algunas son patologías sistémicas. Sin tratamiento puede producir ceguera.

Glaucoma

El glaucoma en perros se debe a un aumento de la presión en el interior del ojo. Ocurre cuando se produce más humor acuoso del que se elimina. Puede ser primario o secundario, que es cuando aparece por complicación de otra enfermedad. Es una urgencia veterinaria. Provoca mucho dolor, lagrimeo, endurecimiento del ojo, neblina y pupila agrandada. Supone un elevado riesgo de ceguera en horas.

Cataratas

Se identifican como una película gris lechosa que se extiende desde el centro a la periferia del ojo debido a una pérdida de transparencia del cristalino. Se asocian a la vejez, pero lo cierto es que también hay cataratas congénitas que afectan a perros jóvenes. Las adquiridas, además de relacionadas con el envejecimiento, también se producen a consecuencia de enfermedades como la diabetes. Afectan a uno o a los dos ojos.

 

¿Por qué se producen problemas oculares en perros?

Los ojos de los perros pueden verse afectados por múltiples factores:

  • Genética y raza: algunas razas braquicéfalas tienen mayor predisposición.
  • Edad: enfermedades degenerativas son más comunes en perros sénior.
  • Trauma o heridas: lesiones por arañazos o cuerpos extraños.
  • Infecciones: bacterianas, víricas o por parásitos.
  • Enfermedades sistémicas: diabetes, enfermedades autoinmunes, alergias.

La combinación de estos factores determina el inicio, progresión y gravedad de los síntomas oculares.

¿Cuándo visitar al veterinario?

Una leve irritación ocular sin dolor ni mayor sintomatología suele resolverse sola. Como mucho, podemos limpiar el ojo con una gasa humedecida en suero fisiológico. Pero, si los síntomas no remiten, sospechamos de la presencia de un cuerpo extraño o apreciamos signos de dolor, cambios en el tamaño del globo ocular, en su consistencia o en su coloración, secreción purulenta, considerable inflamación de los párpados u otros síntomas de enfermedad además de la afección ocular, se hace imprescindible acudir al veterinario. Sobre todo el dolor es un signo de alarma muy importante. En las clínicas Veterinarias Mi Vet examinarán a tu perro para averiguar qué le ocurre y te darán el tratamiento más adecuado para su recuperación. En ocasiones, este pasa por la intervención quirúrgica.

 

¿Qué tratamientos se aplican según la enfermedad?

A continuación se detallan las opciones más comunes:

Enfermedad Tratamiento principal ¿Se puede recuperar visión? Urgencia
Conjuntivitis Colirios antibióticos Alta si no hay daño profundo Media
Uveítis Antiinflamatorios Variable Alta
Queratitis Lágrimas artificiales y antibióticos Buena si se trata temprano Alta
Glaucoma Fármacos / cirugía Limitada si ya hay daño Muy alta
Cataratas Cirugía Muy alta con éxito Media
  • Conjuntivitis: Se administra lubricación ocular, antibióticos tópicos y tratamiento de alergias secundarias.
  • Uveítis: Requiere antiinflamatorios y, en algunos casos, inmunomoduladores.
  • Queratitis: El tratamiento se centra en antibióticos, analgésicos y protección corneal.
  • Glaucoma: Puede requerir tratamiento medicamentoso para reducir presión o, en casos avanzados, cirugía.
  • Cataratas: Cuando afectan significativamente la visión, la opción más eficaz es la cirugía de facoemulsificación.

Prevención y cuidados diarios

Estos hábitos ayudan a mantener la salud ocular:

  • Limpiar suavemente con solución salina.
  • Revisar ojos tras paseos o acceso a vegetación.
  • Evitar exposición a irritantes como humos o químicos.
  • Revisiones oftálmicas anuales.
  • Control de enfermedades sistémicas.

Ciertos perros con conformación facial particular (p. ej., bulldogs, pugs, shih tzu) deben recibir controles oculares más frecuentes, debido a su mayor predisposición genética.