
La artrosis en gatos es una enfermedad crónica de las articulaciones que provoca dolor y rigidez y limita el movimiento. También se llama osteoartrosis u osteoartritis. Es muy frecuente: 6 de cada 10 gatos mayores de 6 años tienen artrosis en al menos una articulación (Slingerland et al., 2011).
La mayoría de los gatos con artrosis no cojean. Por eso el problema pasa desapercibido. En lugar de cojear, el gato deja de saltar, evita los sitios altos, se acicala peor o se vuelve más arisco al tocarlo. Reconocer estos cambios es el primer paso para aliviar su dolor.
¿Qué es la artrosis en gatos?
La artrosis es el desgaste progresivo de una articulación. El cartílago que protege los extremos de los huesos se deteriora. La articulación se inflama, el hueso cambia de forma y el movimiento se vuelve doloroso.
La artrosis afecta a una o a varias articulaciones a la vez. Las zonas más afectadas en gatos son 5: caderas, codos, rodillas, tobillos y columna. Casi la mitad de los gatos mayores de 6 años (el 48 %) tiene 2 o más articulaciones afectadas (Slingerland et al., 2011).
Lo que muestra la radiografía no siempre coincide con el dolor que siente el gato. Un gato con pocos cambios en la imagen sufre dolor intenso, y otro con muchos cambios se mueve con normalidad. Por eso el comportamiento del gato en casa es tan importante para el diagnóstico.
¿Por qué aparece la artrosis en los gatos?
La artrosis aparece por la suma de 5 factores a lo largo de la vida del gato: edad, lesiones previas, alteraciones en articulaciones, sobrepeso y cirugías ortopédicas previas.
Los 5 factores que favorecen la artrosis en gatos son:
- Edad: el riesgo aumenta cada año. En un estudio con gatos mayores de 12 años, el 90 % mostraba desgaste articular en la radiografía (Hardie et al., 2002).
- Lesiones previas: fracturas, luxaciones y golpes dañan la articulación y aceleran su desgaste.
- Alteraciones de las articulaciones: una articulación mal formada reparte mal el peso y se desgasta antes.
- Sobrepeso: el exceso de kilos aumenta la carga sobre las articulaciones y dificulta el movimiento.
- Cirugías ortopédicas previas: una articulación operada tiene más riesgo de desgaste con los años.
Un gato joven también desarrolla artrosis cuando tiene alguno de estos factores, sobre todo una lesión antigua.
¿Cuáles son los síntomas de la artrosis en gatos?
Los síntomas principales de la artrosis en gatos son saltar menos, evitar los sitios altos, moverse con rigidez y acicalarse peor. La cojera aparece en pocos casos: en un estudio con gatos mayores de 12 años, solo el 4 % cojeaba aunque el 90 % tenía desgaste articular (Hardie et al., 2002).
Los 11 cambios que indican artrosis en un gato son:
- Saltos menos frecuentes o calculados varias veces antes de subir a la cama, el sofá o un mueble.
- Preferencia por superficies bajas y abandono de los sitios altos que antes usaba.
- Bajada de los muebles en varios pasos en vez de un salto directo.
- Lentitud al subir o bajar escaleras, o rechazo a usarlas.
- Rigidez al levantarse después de descansar.
- Menos juego, menos actividad y más horas de sueño.
- Irritabilidad o rechazo a que lo toquen en ciertas zonas.
- Aseo deficiente, sobre todo en el lomo y la parte trasera.
- Pelo descuidado o con nudos en las zonas que no alcanza.
- Dificultad para entrar en el arenero o necesidades fuera de él cuando el borde es alto.
- Cambios de postura al comer o beber porque agacharse le molesta.
¿Cómo comprobar en casa si mi gato tiene artrosis?
Compara lo que tu gato hace hoy con lo que hacía hace 1 o 2 años. Esta comparación es más útil que buscar una cojera. Hazte 4 preguntas:
- ¿Sube al mismo sitio de un solo salto?
- ¿Se acicala igual que antes?
- ¿Entra en el arenero con la misma facilidad?
- ¿Juega durante el mismo tiempo?
Un cambio que se mantiene en el tiempo merece una consulta, sobre todo cuando aparecen varios a la vez. Graba vídeos cortos de tu gato caminando, subiendo escaleras o saltando. Muchos gatos se quedan quietos en la consulta por estrés, y el vídeo muestra al veterinario cómo se mueven en casa.
¿Cómo se diagnostica la artrosis en un gato?
El veterinario diagnostica la artrosis con 3 herramientas: la información que le das sobre tu gato, la exploración física y, cuando hace falta, las radiografías.
1. Información sobre la vida diaria del gato
El veterinario pregunta por los saltos, el juego, el aseo, el carácter y el uso del arenero. En gatos, estos cambios cotidianos son la pista más valiosa. Los vídeos grabados en casa completan esta información.
2. Exploración física
El veterinario observa la postura, la forma de caminar y la musculatura del gato. Después mueve cada articulación para localizar dolor, rigidez o falta de movimiento.
3. Radiografías y análisis
Las radiografías confirman el desgaste y muestran qué articulaciones están afectadas. Los análisis de sangre y orina no diagnostican la artrosis, pero informan del estado de salud general. Los análisis son importantes antes de elegir un tratamiento para el dolor, sobre todo en gatos mayores o con problemas de riñón.
¿Cómo se trata la artrosis en gatos?
El tratamiento de la artrosis en gatos combina 4 medidas: control del dolor, peso adecuado, ejercicio suave y adaptación de la casa. El objetivo es que el gato no sufra dolor y siga haciendo su vida normal el mayor tiempo posible.
Cada gato necesita un plan propio. El veterinario lo ajusta según la edad, el peso, las articulaciones afectadas, la intensidad del dolor y otras enfermedades del gato.
Control del dolor
El veterinario dispone de medicamentos específicos para gatos que alivian el dolor de la artrosis. 2 ejemplos son el meloxicam, un antiinflamatorio autorizado en gatos, y el frunevetmab, un anticuerpo que se inyecta una vez al mes. La Agencia Europea del Medicamento autorizó el frunevetmab en 2021 para el dolor de la artrosis felina.
Nunca des a tu gato un analgésico o un antiinflamatorio de personas. El paracetamol es mortal para los gatos, incluso en dosis pequeñas. El ibuprofeno también es tóxico para ellos.
Peso adecuado
Un gato con sobrepeso que adelgaza se mueve mejor y carga menos sus articulaciones. La pérdida de peso es lenta y la planifica el veterinario, para que el gato no pierda músculo.
Encontrarás más consejos en nuestra guía sobre cómo combatir la obesidad en gatos.
Ejercicio suave
El gato con artrosis necesita moverse, pero sin dolor. Las sesiones de juego cortas y frecuentes son mejores que un juego intenso y largo. No fuerces saltos ni ejercicios que le duelan. En algunos gatos, el veterinario recomienda ejercicios controlados o rehabilitación.
Adaptación de la casa
Los cambios en casa reducen el esfuerzo que el gato hace cada día para llegar a sus cosas. El objetivo no es que se mueva menos, sino que no tenga que pasar dolor para comer, descansar o ir al arenero.
Los 6 cambios más útiles en casa son:
- Coloca escalones o rampas para subir a la cama, al sofá o a sus sitios favoritos.
- Usa un arenero amplio con la entrada baja.
- Sitúa la comida, el agua y el arenero en lugares fáciles de alcanzar.
- Ofrece camas cómodas, estables y calientes.
- Añade alfombras antideslizantes en los suelos que resbalan.
- Reúne sus cosas esenciales en la misma planta de la casa.
¿La artrosis en gatos se cura?
No. La artrosis no se cura, pero el dolor se controla y el gato mantiene una buena calidad de vida. El desgaste de la articulación no tiene vuelta atrás. Aun así, un gato con artrosis no tiene por qué vivir con dolor.
El control del dolor, un peso sano, una casa adaptada y las revisiones periódicas permiten al gato seguir activo y cómodo. El veterinario revisa el tratamiento con el tiempo, porque las necesidades del gato cambian.
¿Cuándo llevar a mi gato al veterinario por artrosis?
Pide cita con el veterinario cuando notes cambios que se mantienen en la forma de moverse de tu gato o en lo que hacía antes con normalidad.
Las 6 señales para pedir cita son:
- Dificultad para saltar, subir o bajar.
- Menos actividad de forma clara.
- Rigidez o cojera.
- Quejas o reacciones de dolor al tocarlo.
- Cambios en el aseo o en el uso del arenero.
- Pérdida de apetito o de peso, o un cambio brusco de carácter.
Acude al veterinario cuanto antes ante una pérdida repentina de movilidad, dolor intenso o una pata que no apoya. Estos signos indican una lesión u otro problema distinto de la artrosis.
En MiVet valoramos la movilidad de tu gato y diseñamos el plan más adecuado para él.
Preguntas frecuentes sobre la artrosis en gatos
¿A qué edad aparece la artrosis en gatos?
La artrosis es frecuente a partir de los 6 años y casi general a partir de los 12. El 61 % de los gatos mayores de 6 años la tiene en al menos una articulación. Un gato joven también la desarrolla tras una lesión o por una alteración de las articulaciones.
¿Cómo sé si mi gato tiene dolor por artrosis si no cojea?
Fíjate en los cambios de su día a día: salta menos, juega menos, le cuesta entrar en el arenero, se acicala peor o se enfada cuando lo tocas. En gatos, estos cambios son más habituales que la cojera.
¿La artrosis y la artritis son lo mismo?
No exactamente. «Artritis» significa inflamación de una articulación y tiene muchas causas, como una infección o un golpe. La artrosis es el desgaste crónico de la articulación, que también causa inflamación y dolor. En el lenguaje de la calle, los 2 términos se usan como sinónimos.
¿Puedo darle a mi gato un antiinflamatorio que tengo en casa?
No. Los gatos eliminan muchos medicamentos de forma distinta a las personas. El paracetamol y el ibuprofeno son tóxicos para ellos. El tratamiento del dolor lo receta el veterinario tras examinar al gato.
¿Qué puedo cambiar en casa para ayudar a un gato con artrosis?
Facilita el acceso a todo lo que necesita: arenero de entrada baja, escalones o rampas, camas cómodas, suelos que no resbalen y comida y agua a una altura cómoda. Estos cambios ahorran esfuerzo al gato y completan el tratamiento veterinario.
Fuentes veterinarias de referencia
- Manual Veterinario MSD. Artrosis en perros y gatos; Trastornos de las articulaciones en los gatos.
- American College of Veterinary Surgeons (ACVS). Osteoarthritis in cats.
- European Medicines Agency (EMA). Solensia (frunevetmab): ficha de autorización.
- Hardie EM, Roe SC, Martin FR. Radiographic evidence of degenerative joint disease in geriatric cats: 100 cases (1994-1997). J Am Vet Med Assoc. 2002;220(5):628-632.
- Slingerland LI, Hazewinkel HA, Meij BP, Picavet P, Voorhout G. Cross-sectional study of the prevalence and clinical features of osteoarthritis in 100 cats. Vet J. 2011;187(3):304-309.














