
El síndrome de Cushing en perros o hiperadrenocorticismo, es una enfermedad hormonal que se produce cuando el organismo genera un exceso de cortisol de forma mantenida. El cortisol es una hormona necesaria para muchas funciones del cuerpo, pero cuando se encuentra en niveles demasiado altos durante mucho tiempo puede alterar el metabolismo, el sistema inmunitario y el equilibrio general del perro, afectando de manera notable a su calidad de vida.
En este artículo vamos a explicar qué es el síndrome de Cushing y cuáles son sus causas más habituales, además de las señales que suelen poner en alerta a las familias, como el aumento de sed y de apetito, la necesidad de orinar con más frecuencia, el abdomen abultado o los cambios en la piel y el pelo. También veremos cómo se diagnostica, qué pruebas veterinarias se utilizan y qué alternativas de tratamiento existen, incluyendo el manejo con medicación y los controles necesarios.
Índice de contenidos:
¿Qué es el síndrome de Cushing en perros o hiperadrenocorticismo?
El síndrome de Cushing en perros, también llamado hiperadrenocorticismo, es una enfermedad en la que el organismo está expuesto a demasiado cortisol durante mucho tiempo. El cortisol es una hormona que producen las glándulas suprarrenales y que, en niveles normales, ayuda a regular el estrés, el metabolismo y el sistema inmunitario. El problema aparece cuando se produce en exceso, ya que acaba afectando a muchos órganos.
¿Cómo empieza la enfermedad de Cushing?
El síndrome de Cushing se produce cuando el organismo está expuesto durante un periodo prolongado a un exceso de glucocorticoides. Los perros suelen ser más sensibles a los efectos de estas hormonas que los gatos, por lo que la enfermedad es más frecuente en ellos, aunque los felinos también pueden desarrollarla.
Las glándulas suprarrenales, situadas sobre los riñones, funcionan bajo el control de la glándula pituitaria o hipófisis, ubicada en la base del cerebro. Esta relación regula la producción de cortisol a través de lo que se conoce como eje corticotropo.
En los perros con síndrome de Cushing, las suprarrenales producen más cortisol del necesario. Esta hormona participa en el metabolismo, especialmente en la regulación de la glucosa en sangre y en el equilibrio de proteínas y lípidos. Cuando sus niveles se mantienen elevados puede afectar de forma negativa a órganos y musculatura con impacto directo en la salud general del animal.
Formas del síndrome de Cushing
La enfermedad de Cushing, patología que suele afectar a perros mayores de 10 años, puede presentarse de 3 maneras según te mostramos en la siguiente tabla:
Formas de Cushing |
Causas principales |
Frecuencia de aparición |
Afecta principalmente a… |
| Hipofisaria | Tumor en la glándula pituitaria | 85 % | Razas pequeñas |
| Suprarrenal | Tumor en la glándula suprarrenal | 15 % | Razas grandes |
| Yatrogénica | Uso prolongado de corticoides | Muy poco frecuente | Cualquier raza |
- La presentación hipofisaria es la más habitual,en torno al 80 % de los casos y está asociada a un adenoma benigno en la hipófisis. Este tumor provoca que la glándula libera cantidades excesivas de ACTH, lo que activa”en exceso a las suprarrenales y deriva en una producción elevada de cortisol.
- La variante suprarrenal es menos común, aproximadamente el 20 %, y se origina por un tumor localizado en una de las glándulas suprarrenales. Puede ser benigno o maligno, pero en ambos escenarios aumenta de forma anómala la secreción de cortisol.
- Por su parte, el Cushing iatrogénico aparece como consecuencia del uso prolongado de corticoides, que eleva artificialmente los niveles de cortisol. Suele estar vinculado a tratamientos mantenidos durante mucho tiempo sin un control veterinario adecuado.
En cuanto a predisposición, los tumores hipofisarios se observan con más frecuencia en razas pequeñas, como Caniche, Yorkshire Terrier, Teckel, Lhasa Apso o Jack Russell. En cambio, los tumores suprarrenales tienden a afectar más a perros de razas grandes, con el Bóxer como uno de los más representativos. En cualquier caso, los signos clínicos suelen ser muy parecidos entre razas, independientemente del origen del tumor.
¿Cuáles son los síntomas de Cushing en perros?
El hipercortisolismo en el perro altera el metabolismo debido a un exceso de cortisol que impacta en prácticamente todos los órganos, por lo que puede manifestarse con signos muy diferentes.
Los 11 principales síntomas de Cushing en perros son:
- Aumento de la sed y de la cantidad de orina.
- Incremento del apetito.
- Pérdida de masa muscular.
- Abdomen abultado y distendido o abdomen péndulo.
- Aumento de peso u obesidad.
- Cansancio y jadeo.
- Ausencia de celo en hembras.
- Disminución del tamaño testicular en machos.
- Alteraciones cutáneas como caída del pelo, pelaje apagado e infecciones de piel recurrentes.
- Alteraciones neurológicas como: convulsiones y pérdida de visión.
- Infecciones secundarias como urinarias, cutáneas, neumonía, etc.
En conjunto, suele observarse un envejecimiento prematuro. Además, el hipercortisolismo puede facilitar la aparición de otros problemas como diabetes en el 20 % de los casos, insuficiencia renal, afecciones cardíacas, hipertensión arterial o pancreatitis.
¿Cómo diagnosticar el síndrome de Cushing canino?
Para diagnosticar el síndrome de Cushing en perros se combinan tres bloques:
- Anamnesis y signos clínicos.
- Hallazgos en analíticas rutinarias.
- Pruebas endocrinas específicas.
A continuación te las explicamos más en detalle:
- Anamnesis y síntomas clínicos: Cuando el historial y la exploración física sugieren Cushing con síntomas como aumento de sed y micción, más apetito, abdomen abultado, pérdida muscular o cambios cutáneos se pasa a confirmar con pruebas.
- Analítica rutinaria: Las pruebas de laboratorio suelen mostrar varias alteraciones derivadas del exceso de glucocorticoides. La más frecuente es el aumento de la fosfatasa alcalina (ALP), típico por la fracción inducida por corticosteroides. También puede haber elevaciones leves de ALT (normalmente menores que las de ALP). Son relativamente comunes además:
- Hiperlipidemia.
- Hiperglucemia leve.
- Leucograma de estrés.
- Trombocitosis.
- Orina diluida (baja densidad) y proteinuria de leve a moderada.
3. Pruebas endocrinas: Si los signos y la analítica apoyan la sospecha, se realizan pruebas hormonales para confirmar el diagnóstico y orientar el origen:
- Prueba de supresión con dosis bajas de dexametasona (LDDST): suele ser la prueba de cribado de elección por su alta sensibilidad. Se mide cortisol basal, se administra dexametasona (en perros 0,01 mg/kg IV) y se vuelve a medir cortisol a las 4 y 8 horas. Un cortisol a las 8 horas por encima del rango de referencia es compatible con Cushing. En muchos casos, el patrón de supresión ayuda a diferenciar origen hipofisario (PDH) de origen suprarrenal (ADH), aunque no siempre.
- Prueba de estimulación con ACTH: alternativa de cribado, pero menos sensible que la LDDST y no distingue bien entre PDH y ADH. Puede dar resultados normales en una parte importante de perros con tumores suprarrenales.
- Prueba de dexametasona a dosis altas (HDDST): se usa tras confirmar Cushing cuando se necesita diferenciar. Se hace como la LDDST, pero con una dosis 10 veces mayor. Un patrón de supresión apoya PDH.
- ACTH endógena: ACTH alta sugiere PDH; ACTH baja sugiere ADH.
- Imagen abdominal (ecografía o TC): muy útil una vez confirmado el diagnóstico para orientar el origen. Suprarrenales aumentadas y simétricas sugieren PDH; una masa unilateral sugiere ADH. También ayuda a planificar cirugía si procede.
¿Cuál es el tratamiento del síndrome de Cushing en perros?
El tratamiento del síndrome de Cushing en perros se aborda de dos maneras: con medicación o mediante cirugía, según la causa del problema y el estado del animal.
Tratamiento farmacológico: La opción más habitual es el tratamiento médico. En la mayoría de perros se utiliza trilostano, un fármaco que ayuda a disminuir la producción de cortisol en las glándulas suprarrenales.
Para que el tratamiento funcione bien, la dosis debe ajustarse de forma individual. Durante las primeras semanas, el veterinario programará revisiones clínicas y análisis de sangre para valorar la respuesta del perro y encontrar la pauta más adecuada.
Una vez estabilizado, el trilostano se administra por vía oral todos los días y, por lo general, de forma continuada a largo plazo. En muchos casos, este manejo es suficiente para reducir los síntomas, mejorar el bienestar del perro y mantener una buena calidad de vida, con una incidencia baja de efectos adversos. Si se interrumpe la medicación, los signos clínicos suelen reaparecer en poco tiempo.
Tratamiento quirúrgico en tumores suprarrenales: Cuando el hipercortisolismo se debe a un tumor en una de las glándulas suprarrenales, puede valorarse la cirugía para extirpar la glándula afectada. Es una intervención compleja y con riesgos, por lo que antes debe confirmarse mediante pruebas que el tumor no es demasiado invasivo y que no existe metástasis.
Si el caso es operable, la intervención debe realizarla un cirujano con experiencia en este tipo de procedimientos. Cuando la cirugía se completa con éxito, el perro puede quedar curado y los síntomas van desapareciendo, sin necesidad de mantener tratamiento crónico.
En los casos provocados por el uso prolongado de corticoides, lo que se conoce como hipercortisolismo iatrogénico, la medida principal consiste en retirar la medicación responsable de forma controlada y siguiendo indicación veterinaria, permitiendo que el organismo recupere progresivamente su equilibrio.
¿Cuál es la esperanza de vida para un perro con síndrome de Cushing?
La esperanza de vida de un perro con síndrome de Cushing se sitúa entre 2 y 3 años (entre 24 y 36 meses) después del diagnóstico. Aun así, con un control adecuado y tratamiento veterinario con trilostano se puede mantener una buena calidad de vida e incluso.
Existen 3 factores clave que incluyen en el tiempo medio de esperanza de vida:
- Inicio temprano del tratamiento: un diagnóstico y manejo precoces suelen mejorar claramente la evolución y el bienestar.
- Origen del problema: los casos de origen hipofisario suelen moverse en torno a 2 o 3 años, mientras que algunos casos de origen suprarrenal pueden tener un pronóstico mejor si se tratan correctamente.
- Complicaciones y enfermedades asociadas: la presencia de diabetes, problemas cardíacos, hipertensión u otras patologías puede acortar la supervivencia.
¿Cuánto cuesta el tratamiento del síndrome de Cushing?
De manera orientativa, el tratamiento farmacológico puede rondar los 50-250€ dependiendo del fármaco y la cirugía puede superar los 2.000€.
El coste del tratamiento del síndrome de Cushing en perros depende de dos factores:
- El peso del perro, ya que marca la dosis.
- El tipo de tratamiento y las pruebas necesarias.
En la mayoría de perros se usa trilostano. La dosis inicial suele rondar ~2 mg/kg/día y se ajusta según evolución.
Una referencia orientativa de mercado que se cita para España es que una caja de Vetoryl de 30 mg (30 cápsulas) puede moverse aproximadamente entre 75 y 95 €.
Referencias científicas y fuentes consultadas
- Bugbee A, Rucinsky R, Cazabon S, et al. 2023 AAHA selected endocrinopathies of dogs and cats guidelines. J Am Anim Hosp Assoc. 2023;59(3):113-135. doi:10.5326/JAAHA-MS-7368
- Behrend EN, Kooistra HS, Nelson R, Reusch CE, Scott-Moncrieff JC. Diagnosis of spontaneous canine hyperadrenocorticism: 2012 ACVIM consensus statement (small animal). J Vet Intern Med. 2013;27(6):1292-1304. doi:10.1111/jvim.12192
- Behrend EN. Canine hyperadrenocorticism. In Feldman EC, Nelson RW, Reusch C, Scott-Moncrieff, JCR. Canine & Feline Endocrinology. 4th ed. Elsevier Saunders; 2015:377-451.
- Contenido sobre salud de mascotas referido al síndrome de Cushing en perros y gatos.














