
La otitis en perros es una inflamación del oído que suele causar picor, dolor, mal olor, secreción o sacudidas de cabeza. Puede deberse a infecciones, alergias, parásitos, humedad o cuerpos extraños, y requiere revisión veterinaria para aplicar el tratamiento adecuado según la causa.
El artículo en 5 ideas:
- La otitis en perros es una inflamación del oído que puede causar picor, dolor, mal olor, secreción y sacudidas de cabeza.
- Puede tener causas primarias, como alergias, parásitos o cuerpos extraños, y factores que la favorecen, como humedad, orejas caídas o limpiezas inadecuadas.
- Las bacterias y levaduras no siempre son la causa inicial: a menudo aparecen como consecuencia de un problema de base.
- El diagnóstico veterinario puede incluir exploración del oído, revisión del canal auditivo, valoración del tímpano y, si procede, citología.
- El tratamiento debe adaptarse a la causa y completarse con seguimiento para evitar recaídas o que la otitis se vuelva crónica.
La otitis en perros es una afección frecuente que requiere valoración veterinaria para identificar su causa y aplicar el tratamiento adecuado. Aunque también puede aparecer en gatos, es más habitual en perros y puede provocar dolor, picor, mal olor, secreción o sacudidas constantes de cabeza. Ante estos signos, revisar el oído a tiempo en una clínica veterinaria permite confirmar el diagnóstico mediante exploración, valorar el estado del conducto auditivo y evitar que el problema avance o se repita.
En este artículo te explicamos qué es la otitis, cuáles son sus causas más habituales, cómo reconocer sus síntomas, qué tratamientos puede indicar el veterinario y qué debes tener en cuenta antes de recurrir a remedios caseros.
¿Qué es la otitis en perros?
La otitis en perros es la inflamación del canal auditivo y puede afectar a distintas partes del oído, desde la zona externa hasta estructuras más profundas. Es una afección frecuente que suele provocar molestias como picor, dolor, enrojecimiento, mal olor, secreción o sacudidas repetidas de cabeza. Aunque en muchos casos comienza como una otitis externa, si no se diagnostica y trata correctamente puede avanzar, repetirse o volverse crónica.
Tipos de otitis
Existen tres tipos principales de otitis en perros (y también en gatos):
- Otitis externa: afecta al conducto auditivo externo y al pabellón auricular, la parte visible del oído. Es la forma más común y más fácil de detectar.
- Otitis media: se da cuando la infección progresa hacia el oído medio, generalmente como complicación de una otitis externa mal tratada. También puede deberse a la perforación del tímpano u otro tipo de daño.
- Otitis interna: es la forma más grave y afecta al oído interno, pudiendo comprometer el equilibrio y la audición del animal. Puede deberse a la evolución de la otitis media cuando no se trata adecuadamente.
| Tipo de otitis | Zona afectada | Qué puede provocar |
|---|---|---|
| Otitis externa | Conducto auditivo externo y pabellón auricular | Picor, dolor, enrojecimiento, mal olor y secreción. |
| Otitis media | Oído medio | Puede aparecer como complicación de una otitis externa mal tratada o por daño en el tímpano. |
| Otitis interna | Oído interno | Puede afectar al equilibrio, la coordinación y la audición del perro. |
¿Cuáles son las causas de la otitis en perros?
Las causas de la otitis en perros pueden ser muy variadas. Para entenderlas correctamente, conviene distinguir entre factores predisponentes, causas primarias y causas secundarias. Esta diferencia es importante porque, en muchos casos, las bacterias y los hongos no son el origen inicial del problema, sino una consecuencia de una alteración previa en el oído o en la piel del perro.
Factores predisponentes
Los factores predisponentes no causan siempre la otitis por sí solos, pero aumentan el riesgo de que aparezca o de que se repita.
Anatomía del oído
Algunas razas, como el Cocker Spaniel, el Basset Hound, el Labrador Retriever, el Caniche o el Pastor Alemán, pueden tener mayor predisposición por la forma de sus orejas. En estas razas las orejas son caídas o con exceso de pelo en el pabellón auricular lo que genera una mayor predisposición a tener otitis.
Factores ambientales
La humedad, las altas temperaturas o el contacto frecuente con el agua también pueden influir negativamente. Los perros que se bañan a menudo, nadan o tienen las orejas húmedas durante mucho tiempo pueden desarrollar con más facilidad un ambiente favorable para la inflamación.
Limpieza incorrecta del canal auditivo
La limpieza excesiva o inadecuada del canal auditivo puede alterar la barrera natural del oído, irritar la piel y favorecer la aparición de problemas secundarios.
Causas primarias
Las causas primarias son las que inician la inflamación del oído. Identificarlas es clave para aplicar un tratamiento adecuado y evitar recaídas.
Alergias alimentarias o ambientales
La sensibilidad al polen, los ácaros o el polvo, son una causa frecuente. En perros con dermatitis atópica u otros problemas dermatológicos, la otitis puede formar parte de un cuadro más amplio de inflamación de la piel.
Parásitos
Los ácaros del oído, como Otodectes cynotis, son otra causa común de otitis, especialmente en perros jóvenes. Estos parásitos causan picor intenso e irritación, y pueden ir acompañados de una acumulación de cerumen oscuro.
Cuerpos extraños
Espigas, semillas, restos de hierba, arena o pelo pueden introducirse en el conducto auditivo e irritarlo. Si no se retiran a tiempo, pueden provocar inflamación, dolor y complicaciones.
También pueden existir otras causas menos frecuentes, como alteraciones en la producción de queratina o cerumen, pólipos o tumores en el conducto auditivo. Por eso es importante que el veterinario revise el oído antes de iniciar cualquier tratamiento.
Causas secundarias
Las causas secundarias aparecen como consecuencia de una inflamación previa o de un cambio en las condiciones normales del oído.
Bacterias y levaduras
Microorganismos como Staphylococcus, Pseudomonas o Malassezia pueden proliferar cuando el conducto auditivo está inflamado, húmedo, irritado o alterado por una enfermedad de base.
Por este motivo, aunque las bacterias y los hongos son frecuentes en las otitis, no siempre deben considerarse la causa principal. En muchos perros, especialmente cuando la otitis se repite, es necesario buscar el problema que está favoreciendo esa infección: alergias, cuerpos extraños, exceso de humedad, alteraciones dermatológicas o problemas anatómicos.
¿Cuáles son los síntomas de la otitis?
| Síntoma | Qué puede indicar | Cuándo acudir al veterinario |
|---|---|---|
| Rascado frecuente de las orejas | Picor, incomodidad o irritación en el oído. Si es muy intenso, puede provocar heridas, costras o infecciones secundarias por el rascado. | Si el rascado es repetido, aumenta con los días o aparecen heridas, enrojecimiento, secreción o mal olor. |
| Sacudidas de cabeza | Molestia dentro del canal auditivo, sensación de presión, presencia de líquido o posible cuerpo extraño. | Si el perro sacude la cabeza de forma insistente o parece intentar expulsar algo del oído. |
| Enrojecimiento o inflamación | Irritación, inflamación activa o posible infección del oído externo. La zona puede estar caliente o sensible al tacto. | Si el oído está rojo, inflamado, dolorido o el perro no permite que se le toque la zona. |
| Mal olor | Posible infección bacteriana o por levaduras, especialmente si el olor es fuerte y persistente. | Si el oído desprende mal olor, aunque no haya otros síntomas visibles. |
| Secreción oscura o purulenta | Presencia de exudado, cerumen alterado o posible otitis externa activa. La secreción puede variar en color y consistencia. | Si aparece secreción negra, marrón, amarillenta, verdosa, espesa o con pus. |
| Dolor al tocar la zona | Inflamación, infección o lesión en el oído. El perro puede apartarse, quejarse, gruñir o evitar el contacto. | Si muestra dolor, cambios de comportamiento o rechazo al tocarle la oreja. |
| Pérdida de equilibrio | Posible afectación más profunda del oído, con compromiso del oído medio o interno. Puede acompañarse de marcha inestable, giros en círculo o movimientos anormales de los ojos. | De forma urgente, especialmente si hay tambaleo, desorientación, cabeza ladeada o pérdida de coordinación. |
| Cambios de comportamiento | Dolor persistente o malestar asociado a la otitis. Puede provocar apatía, irritabilidad, agresividad o menor actividad. | Si el perro se muestra apático, irritable, retraído o cambia su conducta habitual junto con signos de molestia en el oído. |
Rascado frecuente de las orejas
Indica incomodidad o picor. Puede provocar lesiones si se vuelve excesivo. Este comportamiento constante puede generar heridas, costras o incluso infecciones secundarias por el autotraumatismo.
Sacudidas de cabeza
El perro intenta expulsar algo que le molesta en el oído. Este gesto repetitivo suele ser una respuesta reflejo ante la sensación de presión, líquido o cuerpo extraño en el canal auditivo.
Enrojecimiento o inflamación
Síntoma de irritación o infección activa. La piel del oído puede verse caliente y sensible al tacto, indicando una reacción inflamatoria en curso.
Mal olor
Típico de infecciones bacterianas o fúngicas. El olor suele ser fuerte y desagradable, producto de la descomposición de materiales orgánicos por microorganismos.
Secreción oscura o purulenta
Presencia de exudado es un claro signo de otitis externa. Esta secreción puede variar en color y consistencia, y su aparición suele estar relacionada con una infección activa.
Dolor al tocar la zona
El animal puede quejarse o evitar que le toques la oreja afectada. Este dolor puede manifestarse con gruñidos, retirada de la cabeza o incluso cambios en el comportamiento habitual.
Pérdida de equilibrio
En casos más graves, puede afectar el oído interno y comprometer la coordinación. El animal puede tambalearse, caminar en círculos o mostrar nistagmo (movimiento involuntario de los ojos).
Cambios de comportamiento
Como apatía o agresividad, provocados por el dolor persistente. El malestar crónico puede hacer que el animal esté más irritable, retraído o menos activo de lo habitual.
¿Cuándo acudir con urgencia al veterinario?
Debes acudir con urgencia al veterinario si tu perro presenta pérdida de equilibrio, inclinación de la cabeza, dolor intenso, hinchazón marcada del oído, mucha secreción o mal olor persistente.
Estos signos pueden indicar una otitis avanzada, una infección importante o una posible afectación más profunda del oído, por lo que conviene realizar una revisión cuanto antes.
En tu clínica MiVet más cercana podrán explorar el oído, valorar el estado del conducto auditivo y determinar el tratamiento más adecuado según la causa. Pedir cita a tiempo ayuda a aliviar el dolor, evitar complicaciones y reducir el riesgo de que la otitis se vuelva recurrente.
¿Cómo diagnostica un veterinario la otitis en perros?
El diagnóstico de la otitis en perros comienza con una exploración veterinaria del oído para valorar el grado de inflamación, dolor, secreción, mal olor o presencia de cuerpos extraños. Durante la revisión, el veterinario puede examinar el canal auditivo con un otoscopio y comprobar, siempre que sea posible, el estado del tímpano antes de indicar un tratamiento.
En algunos casos, también puede realizarse una citología del oído, que consiste en analizar una muestra de la secreción para identificar si hay bacterias, levaduras u otros microorganismos implicados. Este paso ayuda a ajustar el tratamiento según la causa y evita aplicar productos inadecuados que puedan empeorar la otitis o favorecer recaídas. Otra prueba consiste en hacer un cultivo y antibiograma de la muestra extraída.
¿Cuál es el tratamiento para la otitis en perros?
El tratamiento de la otitis en perros debe ser siempre determinado por un veterinario. Nunca se debe utilizar medicación humana ni automedicar al animal sin supervisión veterinaria. Los pasos habituales incluyen:
- Limpieza del canal auditivo: para eliminar restos de secreción, cera o cuerpos extraños. Se hace con productos específicos. Una correcta higiene facilita la acción de los medicamentos y previene la acumulación de residuos que agravan la inflamación.
- Antibióticos o antifúngicos tópicos: en forma de gotas, según el agente causante. Estos fármacos actúan directamente en la zona afectada, combatiendo de forma localizada la infección bacteriana o fúngica.
- Tratamiento oral: en casos más avanzados, puede ser necesario administrar antibióticos o antiinflamatorios por vía oral. Este enfoque sistémico se emplea cuando la infección es profunda o hay una fuerte inflamación que no cede con tratamiento local.
- Control de la causa subyacente: como alergias o parásitos. Si no se resuelve, la otitis puede reaparecer. Identificar y tratar el origen del problema es esencial para evitar recurrencias crónicas o complicaciones a largo plazo.
- Revisión y seguimiento: es fundamental completar el tratamiento y acudir a revisión para asegurar la curación total. Un control veterinario permite evaluar la evolución, ajustar el tratamiento si es necesario y prevenir recaídas.
¿Cómo es la prevención de la otitis en perros?
Para prevenir la otitis en perros es importante mantener una higiene adecuada del oído sin realizar limpiezas excesivas ni agresivas. Después del baño, la natación o paseos con mucha humedad, conviene secar bien la zona externa de las orejas y evitar que quede agua acumulada en el conducto auditivo, ya que la humedad favorece la irritación y la proliferación de microorganismos.
La limpieza de oídos debe hacerse solo cuando sea necesario y con productos específicos indicados por el veterinario. No se recomienda usar bastoncillos, introducir objetos en el oído ni aplicar remedios caseros para la otitis en perros, porque pueden empujar la suciedad hacia el interior, irritar el canal auditivo o dañar el tímpano.
La otitis en perros es una afección frecuente que puede causar dolor, picor, secreción, mal olor y molestias persistentes si no se diagnostica y trata correctamente. Ante cualquier señal de incomodidad en los oídos, pide cita en tu clínica veterinaria MiVet más cercana. Nuestro equipo podrá revisar el oído de tu mascota, resolver tus dudas y ayudarte a prevenir complicaciones o recaídas.
Preguntas frecuentes sobre la otitis en perros
¿Se puede morir un perro por otitis?
No, un perro no muere directamente por otitis, pero si no se trata puede derivar en infecciones más graves, afectar al equilibrio o causar sordera permanente.
La otitis crónica o mal tratada puede extenderse al oído interno o incluso al cerebro en casos extremos, provocando complicaciones neurológicas. Por eso, es fundamental tratarla desde el inicio.
¿Cuánto le dura la otitis a un perro?
Depende de la causa y del tratamiento, pero generalmente una otitis leve se cura en 7 a 14 días con el tratamiento adecuado. De todos modos, la duración depende de la causa, gravedad, profundidad, recurrencia y respuesta al tratamiento.
En casos crónicos o más graves, el tratamiento puede prolongarse durante semanas. Es clave completar el tratamiento, aunque los síntomas desaparezcan antes, para evitar recaídas.
¿Por qué la otitis reaparece?
La otitis en perros puede reaparecer cuando solo se tratan los síntomas visibles, como el picor, el mal olor o la secreción, pero no se identifica la causa de fondo. En muchos casos, la inflamación del oído está relacionada con alergias, problemas dermatológicos, exceso de humedad, cuerpos extraños, alteraciones anatómicas o infecciones secundarias que aparecen como consecuencia de un problema previo.
¿Es contagiosa la otitis?
La otitis en perros no suele ser contagiosa, salvo que esté causada por ácaros u hongos específicos. La transmisibilidad se asocia con más claridad a ácaros.
En esos casos, puede haber transmisión entre animales que conviven. Sin embargo, no se contagia a humanos. Si convives con varios perros o gatos, es aconsejable consultar con el veterinario y revisar a todos los animales.
Fuentes y referencias consultadas
- Fossum, T. W. (2018). Small Animal Surgery. Elsevier.
- Greene, C. E. (2012). Infectious Diseases of the Dog and Cat. Elsevier.
- MSD Veterinary Manual. Otitis externa en animales.
- American College of Veterinary Surgeons. Otitis externa.
- Bajwa, J. (2019). Canine otitis externa — Treatment and complications. The Canadian Veterinary Journal.
















