¿Cómo se cura la orquitis testicular en perros y cuáles son sus causas?
Publicado el 21/01/2026

La orquitis en perros es una patología que genera mucha preocupación en los tutores cuando aparece, ya que provoca inflamación visible, dolor intenso y cambios evidentes en el comportamiento del animal. A pesar de ello, sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada o detectada tarde, lo que puede derivar en complicaciones graves.
Una de las preguntas más frecuentes en consulta es: ¿cómo se cura la orquitis testicular en perros? La respuesta no es única, ya que el tratamiento depende de la causa, la gravedad y el estado general del perro. Sin embargo, algo es común a todos los casos: la rapidez en el diagnóstico y el tratamiento es clave para el pronóstico.
En este artículo te explicamos qué es la orquitis, por qué se produce, cómo reconocerla y cuál es su tratamiento más eficaz.
¿Qué es la orquitis en perros?
La orquitis es la inflamación de uno o ambos testículos, y con mucha frecuencia aparece asociada a la epididimitis, que es la inflamación del epidídimo. Esto ocurre porque ambas estructuras están íntimamente relacionadas y cualquier proceso infeccioso o inflamatorio suele afectar a las dos de forma simultánea.
Puede afectar a un solo testículo (orquitis unilateral) o a ambos (orquitis bilateral) y aparece especialmente en perros adultos o senior, aunque puede aparecer a cualquier edad.
Además de provocar inflamación local, la orquitis altera el funcionamiento normal del testículo, afectando a la producción de espermatozoides y hormonas sexuales. Cuando el proceso inflamatorio es intenso o se prolonga en el tiempo, puede producir daño irreversible del tejido testicular, fibrosis e incluso infertilidad permanente. Por este motivo, no debe considerarse una simple inflamación pasajera, sino una patología que requiere atención veterinaria inmediata.
Las causas más frecuentes de la orquitis testicular en perros
Las causas de la orquitis en perros son variadas y, en muchos casos, confluyen varios factores al mismo tiempo:
- Infecciones bacterianas: las bacterias pueden ascender desde el tracto urinario o la próstata hasta el testículo, provocando inflamación, dolor y, en fases avanzadas, abscesos o necrosis.
- Brucelosis canina (Brucella canis): es una enfermedad contagiosa y de gran importancia sanitaria que causa orquitis crónica, infertilidad y obliga, en la mayoría de los casos, a la castración.
- Traumatismos: golpes, caídas o peleas pueden lesionar el tejido testicular y facilitar la entrada de bacterias, desencadenando una inflamación severa.
- Heridas o lesiones en el escroto: cualquier rotura de la piel escrotal actúa como puerta de entrada para microorganismos infecciosos.
- Picaduras de insectos o serpientes: algunas toxinas provocan una reacción inflamatoria intensa que compromete la circulación testicular.
- Enfermedades sistémicas: patologías como la leishmaniosis o el moquillo debilitan el sistema inmunitario y favorecen infecciones secundarias.
- Orquitis inmunomediada: ocurre cuando el propio sistema inmune del perro ataca el tejido testicular tras romperse la barrera hematotesticular.
- Tumores testiculares: algunos procesos neoplásicos producen inflamación secundaria y aumento de tamaño del testículo afectado.
Síntomas de orquitis en perros: señales de alerta
Los síntomas pueden aparecer de forma brusca o desarrollarse progresivamente. Ante cualquiera de estos signos, es fundamental acudir al veterinario de inmediato. Los síntomas más comunes son:
- Hinchazón visible de uno o ambos testículos. El aumento de tamaño suele ser evidente y progresivo, y en muchos casos se acompaña de asimetría escrotal.
- Dolor intenso al caminar o sentarse. El perro puede quejarse, evitar moverse o adoptar posturas anormales para reducir el dolor.
- Testículos calientes, duros o enrojecidos. Estos signos indican un proceso inflamatorio activo y, en ocasiones, infección avanzada.
- Lamido excesivo del escroto. El dolor y el picor hacen que el perro se lama constantemente, pudiendo provocar heridas secundarias.
- Marcha rígida con las patas traseras separadas. Es una forma de proteger la zona inflamada y minimizar el roce del escroto.
- Fiebre. Aparece cuando la inflamación se acompaña de infección bacteriana sistémica.
- Pérdida de apetito y apatía. El malestar general y el dolor afectan directamente al comportamiento y la ingesta.
- Secreción purulenta o necrosis (casos graves). Indica una infección avanzada que requiere tratamiento urgente, normalmente quirúrgico.
¿Cómo se diagnostica la orquitis en perros?
El diagnóstico debe ser siempre veterinario y suele incluir varias pruebas. Un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia entre un tratamiento médico y una cirugía de urgencia.
- Exploración física detallada, aunque el dolor y el edema pueden dificultarla. Permite valorar tamaño, consistencia, temperatura y grado de dolor testicular.
- Ecografía testicular. Es fundamental para evaluar el daño interno y descartar torsión testicular, hernias o tumores.
- Analítica sanguínea. Ayuda a detectar inflamación generalizada, infección sistémica o sepsis incipiente.
- Cultivo bacteriano, especialmente si hay secreción o sospecha de infección grave. Identifica el microorganismo responsable y orienta el tratamiento antibiótico.
- Test de Brucella canis. Es obligatorio en machos con orquitis por su carácter contagioso y sus implicaciones sanitarias y reproductivas.
- Aspiración con aguja fina o biopsia, guiada por ecografía. Se reserva para casos complejos o cuando se sospecha daño irreversible o neoplasia.
¿Cómo se cura la orquitis testicular en perros?
El tratamiento de la orquitis en perros depende de la causa y la gravedad. Siempre debe ser rápido y controlado por un veterinario, y debe iniciarse lo antes posible.
Tratamiento médico
En los casos leves o moderados, el abordaje suele incluir:
- Antibióticos de amplio espectro. Eliminan la infección y evitan su diseminación a otros órganos. Incluyen amoxicilina con ácido clavulánico, cefalosporinas de primera generación y enrofloxacino (especialmente en infecciones bacterianas confirmadas). El tratamiento antibiótico suele mantenerse entre 3 y 4 semanas, según la evolución clínica.
- Antiinflamatorios y analgésicos. Reducen el dolor, la inflamación y mejoran el bienestar del perro. Además, permiten que el animal se mueva con mayor normalidad y disminuyen el estrés asociado al dolor continuo.
- Reposo absoluto. Disminuye el traumatismo sobre el escroto y favorece la recuperación. Limitar la actividad evita golpes, roces y movimientos bruscos que podrían agravar la inflamación.
- Control del lamido. Evita infecciones secundarias y lesiones cutáneas. El uso de collar isabelino u otras medidas protectoras es clave para prevenir complicaciones.
- Compresas frías. Ayudan a reducir la inflamación local como medida complementaria. Aplicadas correctamente, también alivian el dolor y disminuyen el edema escrotal.
- Fármacos inmunosupresores. Solo se utilizan en casos muy concretos y bajo estricto control veterinario. Su uso requiere una evaluación cuidadosa, ya que pueden afectar al sistema inmunitario y a la fertilidad.
Castración (orquiectomía)
En muchos casos, la castración es el tratamiento más eficaz y definitivo. La castración elimina el foco inflamatorio (al retirar el testículo afectado se resuelve el origen del problema), evita recaídas (es la opción más segura en orquitis crónicas, graves o recurrentes) y mejora notablemente la calidad de vida del perro (la recuperación suele ser rápida y el pronóstico, muy favorable).
Esta opción está especialmente indicada cuando:
- La orquitis es grave o recurrente.
- Existe necrosis, abscesos o supuración.
- Se confirma brucelosis.
- No se desea preservar la fertilidad.
- El dolor y la inflamación no remiten.
Cuando se realiza una castración, el pronóstico es excelente en la mayoría de los casos. Si solo se aplica tratamiento médico, pueden aparecer secuelas como infertilidad, atrofia testicular o recaídas, especialmente en infecciones crónicas, en las que el daño testicular puede ser irreversible.
¿Se puede prevenir la orquitis en perros?
Sí, en muchos casos la orquitis puede prevenirse o reducirse significativamente. La castración preventiva es la medida más eficaz, ya que elimina la posibilidad de infecciones testiculares y reduce el riesgo de enfermedades prostáticas asociadas.
Además, es fundamental tratar de forma temprana las infecciones urinarias, evitar peleas o traumatismos, mantener una correcta higiene de la zona genital y acudir a revisiones veterinarias periódicas, especialmente en perros adultos y perros senior. Cualquier cambio en el tamaño, color o consistencia de los testículos debe considerarse motivo de consulta inmediata.
En resumen, la orquitis en perros es una enfermedad dolorosa y potencialmente grave. Saber cómo se cura la orquitis testicular en perros pasa por entender que el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son clave.
Ante cualquier inflamación testicular de tu perro, no esperes. Acudir al veterinario a tiempo puede evitar complicaciones graves y mejorar de forma rápida el bienestar de tu compañero. En MiVet recomendamos siempre una valoración profesional para saber cómo se cura la orquitis testicular en perros y así decidir el mejor tratamiento en cada caso.
















