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Cardiomiopatía dilatada en perros: síntomas y tratamiento

Publicado el 16/11/2022

Cardiomiopatía dilatada en perros: síntomas y tratamiento

La cardiomiopatía dilatada en perros es una enfermedad que se caracteriza por el adelgazamiento y dilatación del músculo cardíaco, lo que provoca una disminución en la capacidad de bombeo del corazón. Se trata de la segunda cardiopatía adquirida más frecuente en perros, afectando principalmente a razas grandes y gigantes, con lo que es importante un diagnóstico profesional para conocer los riesgos, causas y el tratamiento. La La Enfermedad Degenerativa de la Válvula Mitral (EDVM) es la cardiopatía más frecuente, representando entre el 75 % y el 80 % de los casos de enfermedades cardiovasculares en perros, afectando principalmente a razas pequeñas y medianas de edad avanzada.

¿Qué es la cardiomiopatía dilatada en perros?

La miocardiopatía dilatada canina es una enfermedad que afecta al músculo cardíaco. Cuando aparece, el ventrículo y la aurícula izquierdos aumentan su tamaño, adquiriendo una forma más redondeada. Así, el corazón comienza a dilatarse, volviéndose cada vez más grande. Los movimientos de sístole y diástole se ven alterados, de manera que la sangre no se bombea de manera eficiente.

Debido a la miocardiopatía dilatada, se producen numerosos cambios en el organismo, como hipotensión, taquicardia, acumulación de líquido y/o aumento de la frecuencia respiratoria. El mantenimiento de esta situación en el tiempo causa arritmias y otras patologías cardíacas como fibrosis o fallo cardíaco congestivo. Por ello, es fundamental tomar medidas para ralentizar su progreso.

¿Cuáles son las causas de la cardiomiopatía dilatada en perros?

La causa más frecuente de cardiomiopatía dilatada en perros es genética, es decir, los perros heredan de sus padres ciertas mutaciones que les predisponen a sufrir esta enfermedad. Por este motivo y debido a la endogamia, aparece con mayor frecuencia en ciertas razas, sobre todo en las de tamaño grande, como el Golden Retriever, el dóberman, bóxer, Gran Danés, Irish Wolfhound, Cocker Spaniel americano. En Dóbermans, la prevalencia alcanza el 58 % en perros mayores de 8 años, según el estudio de Wess et al. (2010) publicado en el Journal of Veterinary Internal Medicine.

Además, esta patología, también conocida como “enfermedad del corazón grande” en perros, se manifiesta con más frecuencia en canes de mediana edad, con una edad media de aparición de 4-8 años, aunque también puede aparecer en perros jóvenes y cachorros.

¿Existe relación entre la dieta grain-free y la cardiomiopatía dilatada en perros?

En 2018, la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) inició una investigación sobre el posible vínculo entre dietas grain-free, sin cereales, con legumbres como ingrediente principal, y el desarrollo de CMD en perros sin predisposición genética documentada. Los casos registrados afectaron principalmente a Golden Retrievers, Labradores y razas de talla mediana alimentadas con dietas que incluían guisantes, lentejas o garbanzos como ingredientes predominantes.

La relación causal entre las dietas grain-free y la cardiomiopatía dilatada no está confirmada a fecha de 2024. La investigación de la FDA permanece abierta. Los mecanismos propuestos incluyen deficiencia secundaria de taurina, interferencia en su absorción intestinal por las legumbres y desequilibrios en aminoácidos precursores.

El Colegio Americano de Medicina Veterinaria Interna (ACVIM) recomienda precaución con estas dietas hasta disponer de evidencia concluyente. Freeman et al. (2018) señalan que la ausencia de confirmación causal no descarta el riesgo, y recomiendan que los tutores de razas predispuestas consulten con un veterinario antes de mantener una dieta sin cereales con alto contenido en legumbres (Freeman et al., Journal of the American Veterinary Medical Association, 253[11], 2018).

Los perros de razas predispuestas como Dóberman, Gran Danés, Boxer, Irish Wolfhound, que consumen dietas grain-free requieren seguimiento cardiológico activo. La detección de dilatación ventricular en fase preclínica mediante ecocardiografía permite intervenir antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos.

¿Cuáles son los síntomas de la cardiomiopatía dilatada en perros?

Los síntomas de la enfermedad del corazón grande en perros dependen de cada raza y de cada animal. En las primeras fases de la enfermedad, no suelen mostrar síntomas, por lo que es difícil de detectar. Posteriormente, la enfermedad va avanzando y aparecen los primeros signos.

Estos son los principales síntomas de cardiomiopatía dilatada en perros:

  • Dificultad para respirar
  • Tos
  • Debilidad
  • Intolerancia al ejercicio
  • Extremidades frías
  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
  • Arritmias
  • Pérdida de conciencia (síncope)

Si observas uno o varios de estos síntomas en tu perro, acude rápidamente a una clínica veterinaria de confianza. Consigue un diagnóstico preciso y el tratamiento más adecuado para tu peludo. Acércate a tu clínica MiVet más cercana, donde encontrarás un equipo de profesionales especializados que te ayudarán a lograr una vida de calidad para tu mejor amigo.

¿Cómo se diagnostica la cardiomiopatía dilatada en perros?

El diagnóstico de la cardiomiopatía dilatada en perros es un diagnóstico de exclusión. Otras enfermedades cardíacas congénitas y adquiridas, así como algunas condiciones sistémicas, pueden conducir a estos cambios. Por tanto, deben ser excluidas antes del diagnóstico.

Un protocolo diagnóstico completo consiste en:

  • Anamnesis.
  • Examen físico.
  • Tensión.
  • Analítica.
  • Imagen.
  • Biomarcadores.

Para comenzar, es fundamental la entrevista con el tutor. Se le pregunta sobre los síntomas, la dieta y la forma de vida del animal. También debemos revisar el historial clínico para comprobar enfermedades anteriores y fármacos administrados. Después, se realiza un examen físico en el que se comprueba si existe ascitis y/o distensión de la yugular.

En el examen físico, aprovechamos para medir la tensión, ya que la hipotensión es muy habitual en esta enfermedad. También se comprueba la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria para detectar taquiarritmia, murmuros anormales, taquipnea y/o sonidos anómalos en la respiración. Con un análisis de sangre puede observarse azotemia o anormalidades en los electrolitos.

Finalmente, es fundamental utilizar técnicas de imagen para el diagnóstico como:

  • Radiografía torácica: nos permite detectar cardiomegalia, aurícula derecha agrandada, infiltrados pulmonares, ascitis e indicaciones de enfermedad no cardíaca.
  • Ecocardiografía: observaremos el ventrículo izquierdo dilatado y redondeado, disfunción sistólica, anormalidades en la función del corazón e/o indicaciones de enfermedad cardíaca.
  • Electrocardiografía: permite detectar arritmias, fibrilación atrial, taquicardia, etc.
  • Biomarcadores cardíacos (NT-proBNP y troponina I cardíaca): Los biomarcadores cardíacos NT-proBNP y troponina I cardíaca (cTnI) son herramientas diagnósticas clave en perros para evaluar disfunción y daño miocárdico. El NT-proBNP mide la sobrecarga y estiramiento de las paredes cardíacas, siendo crucial para diagnosticar insuficiencia cardíaca, mientras que la troponina I indica daño o muerte celular en el miocardio. La troponina I cardíaca (cTnI) y el NT-proBNP tienen utilidad diagnóstica y pronóstica validada en perros, según Oyama & Sisson (2004) en el Journal of Veterinary Internal Medicine.

¿Cuál es el tratamiento para la cardiomiopatía dilatada en perros?

Estadio ACVIM Descripción clínica Fármacos indicados
B1 Preclínico sin dilatación Monitorización
B2 Preclínico con dilatación Pimobendan
C Insuficiencia cardíaca activa Pimobendan + Furosemida + IECA + Espironolactona
D Refractario Protocolo intensivo

El tratamiento del corazón grande en perros depende del estadio y la evolución de la enfermedad, sobre todo de si aparecen o no arritmias y fallo cardíaco congestivo. En cualquier caso, es un tratamiento paliativo, es decir, sirve para reducir los signos clínicos, mejorar la calidad de vida y aumentar el tiempo de supervivencia. Las guías de consenso ACVIM 2019 establecen el protocolo terapéutico estratificado por estadios para la CMD canina.

La cardiomiopatía dilatada canina se trata siempre con fármacos. Estos son algunos de los más utilizados:

  • Furosemida.
  • Pimobendan. El estudio PROTECT (Summerfield et al., 2012) demostró que el pimobendan en fase preclínica retrasa la aparición de insuficiencia cardíaca una media de 9 meses en Dóbermans.
  • Inhibidor de enzima convertidora de angiotensina.
  • Oxígeno.
  • Gliceril trinitrato.
  • Espironolactona.
Fármaco Indicación en CMD canina Dosis de referencia Estadio ACVIM
Pimobendan Inotrópico positivo y vasodilatador. Aumenta la contractilidad miocárdica y reduce la precarga y la poscarga. Retrasa la aparición de insuficiencia cardíaca congestiva una media de 9 meses en Dóbermans con dilatación ventricular documentada (estudio PROTECT, 2012). 0,25 mg/kg cada 12 horas, administrado 1 hora antes de la comida B2, C y D
Furosemida Diurético de asa. Reduce la retención de líquidos y el edema pulmonar. Indicada cuando aparecen signos de congestión: disnea, ascitis o derrame pleural. 1–4 mg/kg cada 8–12 horas (vía oral en mantenimiento; vía IV en crisis aguda). Ajustar según respuesta clínica. C y D
Inhibidor de la ECA (enalapril / benazepril) Reduce la precarga y la poscarga mediante el bloqueo del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA). Disminuye la fibrosis miocárdica progresiva y la remodelación cardíaca adversa. Enalapril: 0,5 mg/kg cada 12–24 horas. Benazepril: 0,25–0,5 mg/kg cada 24 horas. C y D (su uso en B2 es objeto de debate clínico activo según las guías ACVIM 2019)
Espironolactona Diurético ahorrador de potasio con efecto antialdosterónico y antifibrótico miocárdico. Se combina con furosemida para reducir la hipopotasemia y frenar la fibrosis cardíaca. 2 mg/kg cada 24 horas (vía oral) C y D
Oxígeno Soporte respiratorio de urgencia. Indicado en crisis aguda de edema pulmonar o insuficiencia cardíaca descompensada con disnea grave e hipoxemia. Oxigenoterapia en jaula o mascarilla: concentración 40–60 %. Duración según respuesta clínica. C agudo y D
Gliceril trinitrato (nitroglicerina) Vasodilatador venoso de acción rápida. Reduce la precarga de forma inmediata en crisis de edema pulmonar agudo. Uso estrictamente hospitalario y de corta duración. 0,5–2 cm de pomada al 2 % aplicados sobre la piel (zona sin pelo) cada 6–8 horas. Máximo 48–72 horas de uso continuo. C agudo (uso hospitalario de urgencia)

 

El cardiólogo veterinario determina el protocolo farmacológico en función del estadio ACVIM, el peso del animal, la presencia de arritmias y la respuesta al tratamiento previo. Las dosis indicadas son de referencia según las guías de consenso ACVIM 2019 (Keene et al., Journal of Veterinary Internal Medicine, 33[3]). No sustituyen la prescripción veterinaria individualizada.

Además, es habitual realizar cambios en el estilo de vida del animal. Se recomienda una dieta libre de sal, con ingredientes adecuados y de calidad. Suelen administrarse suplementos alimenticios como L-carnitina, taurina y ácidos grasos omega 3. La suplementación con taurina y L-carnitina produce mejoría clínica demostrada en perros con deficiencia documentada, según Sanderson et al. (2006) en el Journal of Veterinary Internal Medicine. Un perro con cardiomiopatía dilatada debe hacer ejercicio leve o moderado, evitando los esfuerzos. Salvo en el estadio B2 en adelante donde las guías ACVIM 2019 contraindican el ejercicio.

La investigación de Freeman et al. (2018) en el Journal of the American Veterinary Medical Association señala una posible asociación entre dietas sin cereales con legumbres y CMD en razas no predispuestas genéticamente.

¿Cuál es la esperanza de vida de un perro con cardiomiopatía dilatada?

La esperanza de vida de un perro con cardiomiopatía dilatada oscila entre pocos meses y 3-4 años, dependiendo del diagnóstico precoz y el tratamiento. Con un tratamiento adecuado y a tiempo, un perro con cardiomiopatía dilatada puede conseguir una buena calidad de vida y librarse de los síntomas más molestos. Sin embargo, se trata de una enfermedad mortal, que se agrava con el paso del tiempo. Siempre existe cierto riesgo de muerte repentina.

Es importante consultar a veterinarios especialistas para prevenir problemas de corazón en perros.

¿Por qué el diagnóstico precoz de la cardiomiopatía dilatada salva vidas?

La cardiomiopatía dilatada canina en fase preclínica no produce síntomas visibles. El daño miocárdico avanza en silencio durante meses o años. Los perros diagnosticados en estadio B2 y tratados con pimobendan alcanzan una supervivencia significativamente mayor que los diagnosticados en fase de insuficiencia cardíaca establecida, según el estudio PROTECT (Summerfield et al., 2012, Journal of Veterinary Internal Medicine).

El seguimiento ecográfico semestral en razas predispuestas —Dóberman, Gran Danés, Irish Wolfhound, Boxer y Cocker Spaniel americano— permite detectar la dilatación ventricular antes de que aparezcan los primeros signos clínicos. Esta ventana de intervención es la que determina el pronóstico.

Las clínicas Mivet disponen de cardiología veterinaria especializada, ecocardiografía y electrocardiografía para el diagnóstico y seguimiento de la CMD canina. Localiza tu clínica veterinaria y solicita una revisión cardiológica para tu perro.